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Mallorca 1 - Lujo tras los muros del tiempo. Agroturismo
Algunos de los destinos turísticos
más bellos de Mallorca se ocultan tras los gruesos muros de piedra
natural en la parte interior de la isla, en especial, en la Serra de Tramuntana.
El "agroturismo"- un término que suena a vida sencilla y rústica,
supera muchas veces en confort a los hoteles de cinco estrellas. Y no hablemos
de la riqueza y la versatilidad de su oferta. De Birgit Kahle...
Las casas solariegas dan cuenta de la vida
aristocrática de días pasados. En algunas granjas bellamente
conservadas, la casera nos obsequiará con sus exquisiteces culinarias.
Incluso cabe la posibilidad de alquilar fincas enteras. La vida rural se
beneficia del silencio, un silencio en el que sólo de vez en cuando
se oyen los balidos de los rebaños de ovejas, un silencio que se
integra en la voluntad de reclusión y quietud de la auténtica
tradición mallorquina. Un mundo ermitaño que seduce los sentidos.
"Gire a la izquierda cuando llegue a las
matas de retama, luego al pasar el muro de piedra a la derecha..." !Viva
la moderna tecnología de transmisión de datos! La finca del
siglo XVII se integra tan perfectamente en el paisaje de colinas que separa
los pueblecitos de Caimari y Moscari, que nos hubiera sido imposible encontrarla
si no fuera por el fax que nos indica el camino a seguir.
La finca Ets Albellons
de Binibona es un ejemplo paradigmático
del agroturismo local soñado por el visionario ex-Conseller de Turisme,
Jaume Cladera. Los payeses, cuyas fincas ya no eran rentables, se convirtieron
en hoteleros. Los viejos pajares se remodelaron y habilitaron como espacios
de vivienda, conservándose intacto el paisaje. Todo ello con ayuda
de unas pequeñas subvenciones estatales y una gran dosis de entusiasmo
de los propietarios. En Ets Albellons, Sebastián y su familia agradecen
la fidelidad de sus huéspedes
con una acogida cálida, remarcada, además, por un magnífico
cordero que la señora de la casa prepara en el antiguo horno de
piedra. Los anacronismos no existen... Entre los muros de Ets Albellons
el lujo no es un valor desconocido. Cada habitación es única,
con azulejos pintados a mano, albornoces que nos miman con la suavidad
de sus tejidos, jacuzzi, y fax. El paisaje invita a la añoranza...
y las blancas colchas de ganchillo se venderían como obras de arte
en los mercados mundiales de artesanía tradicional.
La piscina, desde la que se puede
divisar la costa que está a 60 km de distancia, nos sumerge en una
especie de gran fantasía quimérica. Sólo el lento
crujir de los olivos rompe el hechizo. Unos senderistas topan con la mirada
imperturbable de dos cabras montesas; íntimamente también
nosotros albergamos la secreta esperanza de que esa mirada nos retenga
para siempre en este lugar.
Y al atardecer un ocaso de fuego puro
Dar
con el pequeño Hotel D'Es Puig
en Deià es tarea casi infructuosa si no se cuenta con la
complicidad del panadero del pueblo. Hace cien años fue un reducto
que acogió a los pioneros del turismo en las Baleares, después
permaneció cerrado durante décadas. De hecho, aquí
no se practica "agroturismo" sino turismo interior - una categoría
a la que sólo pueden aspirar aquellas casas de pueblo que hayan
sido construidas antes de 1940 y, por tanto, simbolicen el estilo tradicional
de la isla. Los propietarios, Jaume Pujol Bauzá y su esposa Carolina,
reabrieron la propiedad familiar, que cuenta con diez habitaciones, en
el año 1996. Quien haya llegado hasta aquí, no necesita tiempo
para aclimatizarse. Reina un ambiente informal que se adapta al gusto de
todo el mundo.
"Queremos hacer algo normal. Deseamos que
nuestro estilo se haga patente para el huésped, pero sin que resulte
una imposición," así es como Jaume describe el carácter
de la casa. En vano buscaremos suites o cualquier tipo de pompa. La sencillez
domina en toda su elegancia y define el encanto de D'Es
Puig. El dueño, cuya verdadera profesión es la de
asesor fiscal, se encarga personalmente de ir a buscar los limones al jardín
para el té del desayuno. En el salón-comedor se escucha Vivaldi
y las ensaimadas saben a a recién salidas del horno del panadero
del pueblo. Las habitaciones destacan por su contenida elegancia y tienen
un precio razonable. La vista sobre el grandioso paisaje
acantilado es gratis, incluido el diario espectáculo que
ofrece la puesta de sol al incendiar el ocaso. Esto es auténtico
sabor de vacaciones.
"Es la base de la
felicidad" - de tal modo describen los isleños su relación
con la comida y la bebida. Disfrutar de esta receta básica es una
de las muchas experiencias exquisitas de nuestras vacaciones.
Comer y beber siguen siendo placeres accesibles
a todos los bolsillos en la isla de Mallorca. Sobre todo si tenemos en
cuenta que las raíces de la "cuina mallorquina" -que se ha beneficiado
de un importante auge en los últimos años- se basan en la
sencillez de las tradiciones gastronómicas de los payeses y de los
pescadores. Ni siquiera la gran avalancha de "forasters" cambió
estos hábitos. La cocina se inspira en la oferta del mercado y aprovecha
los productos regionales. Aunque la oferta de pescado fresco sea cada vez
más limitada por el agotamiento de los recursos naturales del Mar
Mediterráneo, no hay nada mejor que acudir al mercado de la Plaça
de l'Olivar para ir abriendo boca. Siempre que lo pidamos amablemente,
los tenderos nos invitarán a degustar algunos de sus productos de
temporada.
Para beber: vino. Vino mallorquín,
se entiende. Binissalem, una zona con denominación de origen, produce
algunos caldos extrarordinariamente buenos.
Así que anímese a probar
algunos de estos platos tan tradicionales de la gastronomía de la
isla.
Los clásicos más sabrosos de la cucina mallorquina
Como
entrante o tentempié: Pa amb oli: pan payés, restregado
con tomate de ramallet y aliñado con unas gotas de aceite
de oliva. !Es tan sencillo como delicioso! Sobrassada: este sabroso
embutido mallorquín adquiere su característico color rojo
intenso añadiendo únicamente pimentón dulce o picante.
Se emplea en muchísimos platos de la cocina tradicional.
Cargols: caracoles cocidos en un caldo de vino y hierbas,
servidos con all i oli.
Como plato principal: Frit mallorquí: sofrito
de vísceras de cerdo o cordero, mezclado con hinojo, pimiento y
verduras del tiempo que se frien por separado. Pollastre i gambes:
estofado de pollo con gambas. Llom amb col: filete de lomo envuelto
en hojas de col, horneado en los tradicionales hornos de piedra mallorquines,
con pasas, piñones y trocitos de morcilla. Porcella: lechona.
El gran favorito entre las carnes. Mariscada: abundante seleccción
de pescados y mariscos. !Variedad para todos los gustos! Arros brut:
cazuela de carne de pollo, conejo, y verduras. Tumbet: plato vegetariano
-ligeramente picante-, estructurado por capas, con berenjenas, pimientos
y patatas en salsa de tomate. Sopes mallorquines: puchero de col
y verduras de la temporada con carne de cerdo.
Ud. puede efectuar su reserva de la Finca Ets Albellons, el Hotel D'Es Puig y
otros hoteles rurales y casas de campo directamente a través de Mallorca 1. Sólo
tiene que hacer is click!
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